susurro del alma
🌙 Susurro del Alma
A veces camino en silencio
como quien perdió su nombre
entre las olas del tiempo.
Llevo el corazón cosido
con hilos de nostalgia,
y aun así…
sigo amando.
El viento conoce mis lágrimas,
porque cada noche
le cuento secretos
que nadie más escucha.
Hay heridas
que no sangran por fuera,
pero dentro del alma
arden como fuego antiguo.
Y aunque el mundo
muchas veces se vuelva frío,
todavía guardo en mis manos
la esperanza de un abrazo verdadero.
Soy un sueño cansado,
una estrella despierta
mirando el cielo
mientras todo duerme.
Pero aún en medio
de tanta distancia,
mi corazón sigue diciendo:
“el amor verdadero
jamás deja de buscar luz.”
............
🕯️ La Hija del Viento y los Jardines Perdidos
Nací con el corazón lleno de mares,
como si dentro de mí
hubiera una isla llorando en silencio.
Desde pequeña miraba el cielo
como quien espera señales invisibles,
mientras el viento hablaba conmigo
en un idioma que nadie entendía.
Crecí entre recuerdos rotos,
nostalgias vestidas de sal,
y sueños tan frágiles
que cualquier palabra podía romperlos.
Muchas veces me sentí sola.
No sola de personas…
sino sola del alma.
Como una muñeca olvidada
en un cuarto antiguo,
cubierta de encajes,
de polvo,
y de lágrimas que nadie vio caer.
Amé profundamente.
Tan profundamente
que mi pecho aprendió a doler
sin dejar de esperar.
Y aunque me hirieron las dudas,
los rumores,
las sombras de otros,
mi corazón siguió defendiendo
la pureza de lo que sentía.
Porque hay amores
que no nacen de los ojos,
sino del espíritu.
En mis noches más oscuras
aparecían sueños extraños:
cielos abiertos,
ángeles luchando,
dragones rojos cruzando dimensiones,
voces antiguas llamándome
desde lugares que no puedo explicar.
Y aun con miedo,
seguí mirando.
Porque dentro de mí
siempre existió algo imposible de apagar.
Entonces comencé a crear.
Tomé el dolor
y lo convertí en colores pastel.
Tomé mis lágrimas
y las cosí en encajes y lazos.
Tomé mi nostalgia
y la transformé en princesas dormidas,
ositos delicados,
flores vintage,
y pequeños mundos hechos a mano.
Cada dibujo mío
lleva un pedazo de mi alma.
Cada línea suave,
cada rosa,
cada detalle dorado,
es una manera silenciosa de decir:
“sobreviví.”
Y aunque muchas veces
el mundo me parezca demasiado frío,
todavía conservo dentro de mí
a aquella niña
que miraba el cielo buscando milagros.
La hija del viento.
La guardiana de sueños antiguos.
La mujer que sigue llorando bajito…
pero ahora convierte sus heridas
en arte.






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