susurro de estio
Susurro de Estío
Cual susurro de estío viniste a mi ánima,
manso como la onda del mar
que besa la ribera en silencio.
E yo, desvalida, quedé prendida en tu cabellera,
cual caracola olvidada
entre la sal, la espuma e la caricia leve.
Viniste cual oleaje de besos,
e en ti me fui perdiendo, amado mío;
mi corazón quedó cautivo
del dulzor de tu piel.
E así, prendida en tu ser,
crecía en mí el amor sin mesura,
mientras sorda quedaba
a las voces del viento.
En medio de la tormenta
alcé una escala de besos e encantos,
osando alcanzar los cielos por ti.
Tomé una estrella del firmamento,
e mar adentro la llevé,
e en tu ánima la encendí, diciendo:
«Amado mío, yo te amo.»
Mas vi en tus ojos
sombra de desencanto,
e de gran tristeza fui henchida;
e entonces, vencida,
me entregué al sueño del viento,
llevada por las ondas del tiempo.
E en llanto,
rendida,
me dormí.






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