Naufrago del alma


Como las olas del mar brama,
así mi amor bramó por ti.

El sol acaricia mi cuerpo
con su velo calientico.

Las rosas me ríen
como si mintiesen,
ocultando entre pétalos
lo que mis ojos no dicen.

Una nube de sentimientos
ronda en mi alma,
alzando el firmamento
que se iba a caer.

Como un carro que cae
en el despeñadero,
así cayó mi pecho
al escuchar tu silencio.

Y la luna, triste testigo,
bordó plata sobre el río,
mientras mi sombra te buscaba
entre caminos vacíos.

El viento pronuncia tu nombre
en lenguas que no comprendo,
y mi corazón deshojado
sigue por ti ardiendo.

Porque amarte fue tormenta,
fue naufragio y fue canción,
un jardín lleno de espinas
creciendo dentro del corazón.


Me perdí en el océano de tus mares

y no encontré mi puerto.

Porque para aprender

también hay que caer,

romperse como las olas

contra las piedras del tiempo.

Lloré y lloré por ti,

como la brisa del mar

que se sienta en mi alma

para llenarla

de suspiros y ansiedad.

Mis noches se volvieron frías,

vacías como un faro apagado,

esperando un barco perdido

que jamás volvió al puerto.

Y aunque el cielo siga hermoso,

mis ojos llevan tormenta;

porque hay amores que se quedan

aun después de la ausencia.

Caminé descalza entre recuerdos,

sangrando sobre la arena,

mientras el eco de tu voz

se hundía bajo las mareas.

Y entendí demasiado tarde

que el amor también destruye;

como el mar cuando abraza fuerte

y luego arrastra todo consigo.


La soledad entra

en cada resquicio de mi alma,

haciéndose su casa,

embargándome

del ser de tu ausencia

y nostalgia.

Se sienta junto a mis sombras

como una eterna compañera,

vistiendo mis noches de gris

y mis mañanas de espera.

Tus recuerdos caminan despacio

por los pasillos de mi mente,

como hojas secas arrastradas

por un otoño indiferente.

Y aquí sigo,

hablando con el silencio,

mientras el reloj desangra

las horas de tu recuerdo.

Porque desde que partiste

hasta el viento cambió su canto;

ahora todo suena vacío,

ahora todo sabe a llanto.


En la visión de mi alma

veo mis manos tocar el agua,

llevándola en la cuenca de mis manos,

frágil como un recuerdo

que tiembla entre los dedos.

Veo mi reflejo ausente

danzando sobre la corriente,

mientras lentamente

se desvanece mi amor

como niebla sobre el mar.

El agua corre y no regresa,

así como los días felices

que un día habitaron mi pecho.

Y mis ojos, cansados de esperarte,

contemplan cómo el río del tiempo

arrastra tu nombre

hacia un horizonte sin regreso.

Quise sostenerte fuerte,

pero eras agua entre mis manos,

eras viento entre mis sueños,

eras un suspiro lejano.


En la playa de mis sentimientos

subo una escalera:

uno, dos, tres, cuatro, cinco…

peldaños hechos de recuerdos

y promesas que el mar no guardó.

Mi mente ya no depende de mi cuerpo,

porque solo sabe extrañarte;

vaga lejos de mí,

persiguiendo tu sombra

entre las olas de la distancia.

Hay un espacio que nos separa,

inmenso como un cielo sin orillas,

donde las palabras se pierden

y el silencio aprende a doler.

Un cielo abierto llora

cada latido de mi corazón,

dejando caer su tristeza

sobre la arena de mi alma.

Y mientras el viento arrastra mi voz,

sigo subiendo escalones vacíos,

esperando encontrarte

al final del horizonte.


Nuestro amor y mi vida

están en cuadros rotos,

colgados en las paredes

de una memoria que aún respira.

Has abierto la fantasía

como una puerta prohibida,

dejando entrar un mundo

de sueños y heridas.

Una dicha de dolor y ansiedad

me consume lentamente,

dulce como el veneno

que acaricia y destruye al mismo tiempo.

Y esa emoción me dirige,

borra mis sentidos,

nubla mis pensamientos

hasta perderme en tu recuerdo.

Camino entre sombras y luces,

sin saber si esto es amor

o un incendio silencioso

devorando mi alma.


Entre tú y yo

hay mar abierto,

aguas profundas

donde naufragan las palabras.

Y aun así,

la esencia de una flor

permanece viva,

dormida en la cuna

de tu sufrimiento.

Sus pétalos guardan silencios,

lágrimas que nadie vio caer,

mientras el viento del destino

deshoja lentamente nuestro ayer.

Yo observo desde la orilla

cómo la marea te aleja,

y mi corazón, cansado,

sigue llamando tu nombre

entre las olas.

Porque incluso en el dolor

hay flores que no mueren,

amores que permanecen dormidos

esperando volver a florecer.


Mi casa está cansada y vacía,

las paredes guardan silencios

que ya no saben descansar.

Y en mi realidad

tengo hoy lo que no tuve ayer:

experiencias sufridas,

heridas convertidas en memoria,

noches largas de pensamiento.

Lágrimas desbordan en mares,

inundando los rincones de mi alma

como tormentas sin puerto.

Cada paso dentro de esta casa

suena hueco,

como si hasta el eco

hubiese aprendido tristeza.

Pero entre las ruinas del dolor

todavía respira una chispa,

pequeña y temblorosa,

esperando volver a vivir.


Sé lo que es necesidad,

necesidad de amor

que nunca tuve,

hambre de abrazos

en inviernos silenciosos.

Aprendí a sonreír vacía,

a esconder grietas

detrás de mis ojos cansados,

mientras el mundo seguía girando

sin escuchar mi dolor.

¿Puedes sentir

lo que llevo dentro?

¿Puedes ver

mi alma cansada?

Ella camina descalza

sobre recuerdos rotos,

buscando un refugio

donde descansar su tristeza.

Porque hay heridas

que no sangran por fuera,

pero por dentro

convierten el corazón en ruinas.


En el pico de la marea,

mirando el mar,

sintiendo el frío

que cobija mi alma

y desnuda mi vida

ante la fantasía.

Me esperan días

de una velada de soledad,

noches interminables

donde el silencio habla más fuerte

que cualquier voz.

Como las manecillas del reloj

que dan vueltas sin parar,

así gira mi pensamiento,

atrapado en el tiempo

de tu recuerdo.

Como un mueble roto y seco

que no deja de girar,

así se siente mi corazón:

cansado, vacío,

perdido en su propio desgaste.

Y mientras las olas golpean la orilla,

mi alma permanece sentada

contemplando horizontes lejanos,

esperando algo

que quizás nunca volverá.


Uno… dos… tres…

tac.

Pongo mis pies dentro del mar,

sintiendo un guion invisible

escrito por las olas del destino.

Las aguas chocan contra mis pies,

frías y temblorosas,

como si quisieran hablarme

en un idioma de nostalgia.

Pidiendo auxilio

en cada puente de tu mar,

donde mis pensamientos cruzan

buscando encontrarte.

Y el viento repite tu nombre

entre espuma y sal,

mientras mi alma naufraga

en la profundidad de tu ausencia.

Camino despacio sobre la arena,

dejando huellas que el mar borra,

como si el tiempo quisiera

arrancarte de mi memoria.


Hoy sale el sol en mis mañanas,

iluminando lentamente

las sombras que dejó la tristeza.

No recuerdes las cosas

que no te di;

recuerda más bien

el amor silencioso

que guardé para ti.

Ojalá tus ojos brillen mañana

como cielos después de la tormenta,

llenos de vida,

llenos de esperanza.

Gritos de esperanza

despiertan dentro de mi pecho,

como aves buscando libertad

entre las ruinas del miedo.

Quiero perderme en tu mirada

y que se vaya el miedo,

que desaparezcan las sombras

que un día habitaron mi alma.

Porque quizás aún exista

un amanecer para nosotros,

un lugar donde el dolor

deje de perseguirnos.



Perdóname

si algún día no permití

que floreciera tu amor en mí.

A veces el miedo construye muros

donde el corazón quería jardines.

Daría todo

por vivir a tu lado,

por escuchar otra vez tu voz

rozando mis silencios.

Porque aunque el tiempo avance,

aún quedan pedazos de ti

respirando dentro de mi alma.

Y si algún día vuelves,

encontrarás mis manos abiertas,

cansadas de la distancia

y hambrientas de tu calor.

Ya no quiero esconder sentimientos

bajo mares de orgullo;

solo quiero mirarte

sin temor a perderte otra vez.


Algún día

me perdí en la pasión de tus mares

y naufragué.

Mis manos intentaron aferrarse

a las olas de tu amor,

pero el viento cambió de rumbo

y me dejó sola entre la tormenta.

Desde entonces camino

con sal en las heridas

y con el eco de tu voz

hundido en mi pecho.

Fuiste océano inmenso:

hermoso, profundo,

pero imposible de contener

entre mis brazos cansados.

Y aunque naufragué en ti,

aún quedan restos de esperanza

flotando sobre las aguas

de mi corazón.


Entre tu y yo
Mar abierto
La esencia de Una Flor
Dormida en la cuna se tu sufrimiento. 

Nuestro Amor y mi videsta en cuadro

Has abierto la Fantasia

Una dicha de dolor y ansiedad

Que me dirije y borra mis sentidos



Entre tu y yo
Mar abierto
La esencia de Una Flor
Dormida en la cuna se tu sufrimiento



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