Ya no confío en palabra humana
Ya no confío en palabra humana
Caminé por senderos vacíos
con los bolsillos llenos de promesas rotas.
La tierra aún sabe sostenerme,
pero las voces…
las voces aprendieron a mentir.
Ya no confío en palabra humana,
mi vida,
porque dijeron “aquí estoy”
y nunca llegaron.
Porque llamaron amor
a lo que solo era ruido.
Me senté junto al río
y el agua no prometió nada,
solo fluyó.
Por eso la creí.
Los árboles caídos no engañan:
caen cuando ya no pueden más.
No fingen fuerza,
no juran eternidad.
¿Dónde quedó lo sencillo?
Se perdió entre juramentos
que no sabían sostenerse.
Me cansé de creer
en bocas que no cuidan
lo que dicen.
Si vienes conmigo,
mi vida,
que sea al silencio.
Allí donde no hacen falta palabras
para quedarse.
Tal vez este sea el final
de la fe en lo humano,
pero no del corazón.
Porque aún existe un lugar
—sin promesas, sin ruido—
donde el alma descansa
y vuelve a empezar.










Comentarios
Publicar un comentario