Sin lugar donde volver
Sin lugar donde volver
Caminé por una tierra vacía,
pero esta vez
no sabía el camino.
Mis manos olvidaron la forma del sendero
y mis pies ya no esperan llegar a nada.
Me senté junto al río,
pero no me completó.
El agua pasó
como pasan las personas:
sin mirarme,
sin quedarse.
Oh, cosa sencilla,
¿dónde moriste?
Te busqué en cada recuerdo
y solo encontré cansancio.
Ya no necesito a alguien en quien confiar,
porque confiar
también se agotó.
El árbol caído no me habló,
no me miró,
no preguntó.
Solo yacía allí,
derrotado,
como yo.
¿Era este el lugar que amamos?
No lo sé.
Tal vez nunca existió.
Tal vez solo fue
un sueño para sobrevivir
a los días peores.
Dicen “vamos a algún lugar”,
pero ya no hay ningún lugar.
Ni uno secreto.
Ni uno nuestro.
Si este es el final de todo,
que lo sea en silencio.
Sin promesas.
Sin manos extendidas.
Sin esperanza.
Porque hay cansancios
que no quieren empezar de nuevo,
y corazones
que solo quieren
dejar de caminar.










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