yo amé con el alma y el corazón.





Siempre me amenazas con irte,

si no hago lo que dices al hablar.

Se volvió el desayuno de cada día,

esa forma tuya de marcharte sin andar.


Por cada palabra que pronuncias

repites, frío, casi sin mirar:

“Si no te gusta, está el botón verde,

eres libre, no te voy a rogar”.


Dices “tienes tu libertad, mujer”,

como si amar no fuera ya prisión,

como si no supieras que tus frases

me hieren lento, sin mala intención.


Estás acostumbrado a lastimarme

jugando a empujarme con amor,

a lanzarme palabras como piedras

y llamarlas después “error”.


Mis sentimientos son para ti,

solo para ti… para ti…

aunque los sueltes como hojas secas

cuando intento decirte que sí.


Te ríes en mi cara cuando digo

que te amo, que te extraño de verdad,

crees que una mujer como yo

no puede aprenderte a amar.


Cuando te pido perdón por dañarte,

por no hacerte feliz con lo que soy,

me inclino entera, rota y sincera,

aunque me pierda en lo que doy.


Cuando te digo “te amo”, te ríes,

como brisa que huye sin sentir,

mis palabras se quedan temblando

sin un lugar donde existir.


Perdón… perdóname,

si no fui lo que soñaste ayer.

Perdóname por no ser la mujer

que deseabas querer.


Pero entiende, aunque no me nombres:

yo amé con todo lo que fui,

y si eso no fue suficiente…

al menos fue verdad en mí.




————/—-





Una nube espesa cubre mi alma,

como brisa fría que entra en mi piel,

me recorre el cuerpo, me hace temblar,

y no sé cómo volver a ser yo otra vez.


Tus palabras son fuego que hiere,

llamas vivas que saben quemar,

me atraviesan sin dejar defensa,

sin que nadie me pueda salvar.


El sol se ha ido de mis primaveras,

ya no florece el tiempo en mi voz,

mis veranos se visten de sombra

y el calor se perdió con tu adiós.


Perdóname por no ser la mujer

que esperabas hallar en mí,

por no encajar en tus sueños perfectos,

por ser yo… y no lo que tu pedíste.


Soy una decepción para ti,

lo sé, lo siento, lo cargo en la piel,

soy un laberinto cansado y usado,

un camino que no supiste leer.


Pero aun rota, aun rota y herida,

mi amor fue verdad, no error,

y aunque no fui lo que tú querías,

yo amé con el alma y el corazón.




Comentarios

Entradas populares