Alma Forjada en el Aire
Alma Forjada en el Aire
Como un alma forjada en el viento,
quedé alzada en el aire,
suspendida en el descanso invisible
de mis sentimientos.
Me perdí.
Me quedé sin nada,
resonando apenas
con una mirada ausente
que no supo volver.
Sobrevivo por pura ansiedad,
con un nudo eterno en la garganta,
como aquella niña
que pierde la voz
y también el camino.
Recuerdo cuando era niña
y miraba las estrellas,
sentada sola,
hablando con la noche negra,
confiándole deseos
que solo el cielo sabía guardar.
Esa niña fue llevada por el viento,
envuelta en el silencio
del vaivén de las rosas.
Sueños enmascarados,
sueños rotos
que nunca llegaron a ser.
Soy grande como un gigante,
pero llevo una niña viva dentro,
herida,
temblando de amor no recibido,
gritando en silencio
por ser amada sin medida.
Ahora conozco los secretos:
para ser amada
no se puede perseguir la perfección.
El amor se esconde
en el latido de una flor,
en el canto invisible
de una mariposa
al despertar la mañana.
Cuando era joven
no entendía el lenguaje del amor.
Ahora lo escucho…
pero llega tarde.
Siento cómo el tiempo
me apaga por dentro,
cómo esta enfermedad
me va borrando despacio,
como luz al final de un sueño.
El destino me susurra,
pero el tren ya partió
sin mirarme,
sin esperarme,
dejando atrás
una estación llena de esperanza dormida.
Y aun así…
mi alma,
aunque cansada,
todavía flota.
Sobreviví siendo fuerte cuando lo que necesitaba era ser amada.
Aprendí tarde que el amor no se fuerza.
Y ahora cargo una sabiduría que llegó cuando el cuerpo y el alma están cansados.”










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